Un capítulo oscuro en la historia de los Mundiales que aún genera debate

El 24 de junio de 1990, en el estadio Stadio delle Alpi de Turín, Italia, se escribió uno de los episodios más controvertidos en la historia de la Copa del Mundo. En el duelo de Octavos de Final entre Argentina y Brasil, la selección albiceleste protagonizó una supuesta maniobra antideportiva que, pese a la gravedad del caso, nunca fue sancionada oficialmente por la FIFA.

Argentina, con Diego Armando Maradona como figura principal y campeón defensor tras su coronación en México 1986, llegó a esa fase como uno de los mejores terceros lugares. Enfrente tenía a un Brasil fuerte y favorito, por lo que el partido se vivía con alta tensión por tratarse de un clásico sudamericano en una instancia crucial.

En medio de un partido trabado y sin muchas oportunidades claras de gol, surgió la polémica al minuto 39. Tras una fuerte entrada de Ricardo Rocha sobre Pedro Troglio, las asistencias médicas argentinas ingresaron al campo. Fue entonces cuando, de forma aparentemente planificada, los auxiliares ofrecieron agua a algunos jugadores, entre ellos Branco, defensor brasileño.

Años más tarde, el propio Branco reveló que tras beber de una de las botellas ofrecidas por Argentina comenzó a sentirse mareado, con visión borrosa y desorientado: “Había algo preparado que me dejó medio atontado… como si el estadio me diera vueltas”, relató. Las sospechas apuntaban a que las botellas contenían algún tipo de somnífero.

El hecho no fue denunciado formalmente en ese momento ni se abrió una investigación por parte de la FIFA. No obstante, el escándalo se reavivó cuando Diego Maradona, tiempo después, confesó que el entonces técnico Carlos Salvador Bilardo había ordenado aquella maniobra. Aunque no se dieron detalles precisos, el episodio quedó en la historia como una trampa sin consecuencias oficiales.

Otro exjugador argentino, Óscar Ruggeri, comentó sobre el caso sin confirmar la acusación, pero culpando a Branco por aceptar agua del equipo rival, aludiendo a la falta de precaución del brasileño.

Argentina terminaría ganando el encuentro 1-0 con un gol de Claudio Caniggia, tras una brillante jugada de Maradona, y avanzaría hasta la final del torneo, donde caería ante Alemania.

A más de tres décadas, el caso del “agua envenenada” sigue siendo una mancha en el historial de la Albiceleste en los Mundiales y un recordatorio de cómo la línea entre la viveza y la trampa puede difuminarse en el fútbol de élite.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *