
- Permitir ataques en suelo ruso cambiaría la «naturaleza» del conflicto y equivaldría a un enfrentamiento directo entre la OTAN y Rusia
17 de noviembre de 2024. La posibilidad de que Ucrania utilice misiles de largo alcance para atacar territorio ruso ha generado fuertes reacciones en Moscú, donde funcionarios han advertido que esto podría desencadenar un conflicto de escala global.
Andrei Klishas, miembro del Consejo de la Federación de Rusia, declaró que la escalada promovida por Occidente podría significar la destrucción completa del Estado ucraniano. Por su parte, Vladimir Dzhabarov, vicepresidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la misma Cámara, aseguró que autorizar el uso de estas armas representaría «un gran paso hacia el inicio de la Tercera Guerra Mundial».

Estas declaraciones surgen tras reportes de medios como The Washington Post y The New York Times, que afirman que el presidente estadounidense, Joe Biden, habría aprobado el uso por parte de Ucrania del Sistema de Misiles Tácticos del Ejército (ATACMs). Estas armas permitirían a Ucrania atacar profundamente en territorio ruso, incluyendo centros logísticos y aeródromos estratégicos.
Desde Rusia, la portavoz de la Cancillería, María Zajárova, recordó declaraciones previas de Vladimir Putin, quien advirtió que permitir ataques en suelo ruso cambiaría la «naturaleza» del conflicto y equivaldría a un enfrentamiento directo entre la OTAN y Rusia.
Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, respondió con cautela, señalando que «los misiles hablarán por sí solos», aunque sin confirmar la autorización oficial para el uso de estas armas.
Estados Unidos y Europa, que hasta ahora se habían negado a autorizar estos ataques por temor a una escalada, enfrentan nuevas tensiones en el contexto de una guerra cada vez más compleja.
En paralelo, Ucrania enfrenta incertidumbre sobre el futuro de la ayuda internacional ante la posibilidad de que Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos en enero, lo que podría afectar el apoyo financiero y militar del país norteamericano.
La comunidad internacional sigue atenta a los acontecimientos, que podrían marcar un punto de inflexión en el conflicto entre Ucrania y Rusia.