
Stephen Hawking predijo el fin de la Tierra como una “gigantesca bola de fuego”; NASA respalda su advertencia con estudios recientes
Ciudad de México, 9 de mayo de 2025. – La teoría del renombrado físico Stephen Hawking, quien predijo que el fin del mundo ocurrirá en el año 2600, continúa generando preocupación y debate en la comunidad científica internacional. De acuerdo con el investigador, la Tierra podría convertirse en una “gigantesca bola de fuego” a consecuencia de los actuales patrones de consumo, el cambio climático y la sobreexplotación de recursos naturales.
Durante su participación en la Cumbre Tencent WE 2017, Hawking advirtió que, de mantenerse el ritmo de destrucción ambiental y crecimiento poblacional, el planeta se volverá inhabitable, por lo que urgió a la humanidad a considerar su salida del planeta como medida de supervivencia.

“Para el año 2600, la Tierra se transformará en una gigantesca bola de fuego. La humanidad debe planificar su salida del planeta o nos arriesgamos a la extinción”, declaró el científico británico.
Aunque la NASA no establece con exactitud que el mundo se acabará en ese año o bajo esa forma, ha respaldado la teoría de fondo de Hawking, reconociendo que los humanos enfrentan un riesgo existencial debido al modelo actual de desarrollo y consumo.
En un informe reciente, la agencia espacial estadounidense señaló que los efectos del cambio climático ya son visibles y graves: desde el derretimiento de antiguos árboles congelados, hasta el aumento sostenido en la temperatura global. Además, advirtió que la falta de control en la explotación de recursos podría llevar a un colapso ambiental sin precedentes.
“La NASA ha estudiado nuestro planeta durante más de 50 años y nuestras observaciones muestran que se están cumpliendo muchas de las advertencias formuladas por Hawking”, señaló la institución en su reporte.
Ante este panorama, una de las alternativas a largo plazo que la comunidad científica plantea es la expansión interplanetaria: la posibilidad de habitar otros planetas como una vía para garantizar la continuidad de la especie humana, aunque aún no es una opción viable para toda la población mundial.