por José Luis Méndez

Cuando nos encontrábamos en Acapulco “sufriendo” los últimos momentos del fatal gobierno de Adela Román, en plena campaña para determinar quien la sucedería, la figura de Abelina López Rodríguez se levantaba como una clara opción para realizar los cambios que a los acapulqueños nos habrían quedado a deber.

Sin embargo, tal cual indica la Ley de Murphy, “si algo malo puede pasar, pasará”, y en cuanto a este caso podríamos enunciar como, “siempre es posible estar peor”.

Lejos de que la situación vaya mejorando, nada más no vemos ni luz, ni el final del túnel, lo que es peor, no vemos ni luz, ni agua, ni que recojan la basura, ni que tapen los baches, ni seguridad, ni orden, ni sensibilidad, ni humildad, ni dotes políticas, ni capacidad para resolver los grandes y cada vez más graves problemas que aquejan a nuestro Acapulco.

Si se ha dejado atrás el “toma la nota ahí”, el responsabilizar a los medios de comunicación de la inseguridad que evidencian al exterior, a “la calor” y la mala alimentación por la violencia, el trailer con el conductor “fantasma”, o el irse de vacaciones a los EU en plena temporada vacacional, no es porque se hayan corregido tales pifias, sino porque se han cometido peores.

La falta de planeación en las acciones de gobierno; la incapacidad para atender las crisis; la “inocencia” (por no decir estupidez) para empeorar las cosas, como en el reciente caso del desazolve del canal pluvial en Plaza Polonia o el defender y mantener en el cargo a funcionarios que lejos de resolver complican su administración, son sólo muestra de la constante de esta lamentable gestión.

Y por si algo hiciera falta, este fin de semana la propia alcaldesa nos obsequió otras de sus joyas: en el arranque de la Primera Semana Nacional contra Riesgos Sanitarios, con un discurso beligerante, justificando que a 7 meses de asumir el cargo no ha podido lograr el retiro de la alerta sanitaria en que se colocó al puerto por el problema de recolección de desechos, señaló que no puede mantener limpia la ciudad, por que la sociedad tira la basura y porque las instancias federales no le ayudan; y ya para cerrar, amenazó a la CFE con dejar de pagar y movilizar al pueblo en su contra.

Quizás ante esto último deberíamos agradecerle a Abelina nos muestre el camino a negociar adeudos con la autoridad, dejemos de pagar agua, predial, licencias de funcionamiento, licencias de construcción y demás obligaciones, y si insisten en cobrarnos, le movemos al pueblo….¡Qué caso!

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